miércoles, 4 de noviembre de 2009

NIÑOS DEL CIELO ( Majid Majidi)


Una familia pobre de Irán que envía a sus dos hijos a estudiar, Ali y Sahra, sufre una pérdida material que desencadena el guión. El chico mandado por su padre a reparar los zapatos de su hermana se distrae y los pierde, ante la severidad del padre, pactan que Sahra regresara rápido de la escuela matutina para darle los zapatos de Ali a su hermano, para concurrir a la escuela de la tarde (elemento compartido en muchas familias de nuestros países). El costumbrismo social, los rasgos culturales, la disciplina escolar que desconoce la situación o lo que es peor, es distante de las “desigualdades”
de cada chico, se muestran desde el “juego de los zapatos”. Una carrera que premia
varias cosas importantes en los primeros lugares no inquieta a Ali hasta enterarse del tercer premio: un par de zapatillas. Entonces, la motivación lleva a competir para ganar el TERCER PUESTO, no interesa salir primero. Otro ingrediente para trabajar en el aula es el cambio que sucede en el film en el momento de la carrera, la situación provocada entre los chicos, transforma la zona racional en la zona de emociones, que todos tenemos.
Sin embargo, junto a esta añoranza aparece con frecuencia el
imperativo de construir “un nuevo concepto de autoridad”; “facilitadora
del trabajo colectivo”, “que se construya con los otros”,
“que acompañe y escuche”, “que dé confianza y tenga un lugar
para el otro”1, como contrapartida de los deseos de una vuelta a
un pasado calmo, seguro y claro en los que subyace la ilusión de
una posible solución a los problemas del presente.

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